es como rodar cuesta abajo, no hay mucha pendiente, nada va del todo mal, pero tampoco se puede parar de bajar. En esos días el cielo es un poco más gris, las palabras suenan sordas y huecas y la boca del estómago se me vacía de mariposas.
Respira, respira, porque subir siempre cuesta trabajo, pero allí arriba hay más luz, porque dejarse caer no puede ser una opción, no voy a rendirme…