El antes y el después
Las fotos que he pegado ahí abajo están sacadas con unos 50 años de diferencia, ambas corresponden a la misma zona, el campus del Imperial College en Silwood Park, Ascot. El año pasado hice una estancia de unos cuatro meses en la susodicha universidad. Pues bien, cuando estuve allí me quede fascinada con la cantidad de conejos que había y hasta escribí un post al respecto, en él se hacía referencia a la importancia de los conejos como modeladores del paisaje en Inglaterra, me llamaba la atención que un animal que es tan valorado en España, aquí fuese considerado, literalmente, una plaga. Tan importante es el efecto del ramoneo que incluso se dice que los bosques en Inglaterra no se recuperan por culpa, en buena parte, de los conejos, que se comen las semillas de los árboles nada más germinan, y que cuando las poblaciones de conejo disminuyeron por causa de una enfermedad (la mixomatosis) hubo muchos lugares que recuperaron en sólo 50 años sus masas forestales. Lo curioso es que he pasado aquí un par de semanas en un curso y no van y ponen el ejemplo de los conejos como típico de los efectos de la herbivoría en el paisaje…
Aquí abajo os pego las fotos de antes de la mixomatosis y después de la mixomatosis que pusieron en clase. Os prometo que es el mismo sitio, estoy impresionada, una cosa es decir que los bosques se recuperan y otra ver cuánto se recuperan. Ya no me quedan dudas, esta historia debería titularse “De como un dulce animalito se convirtió en plaga irreductible”.


Goxua
Otra receta más de mi abuela, pobre mujer, si supiese que voy aireando sus secretos por ahí…
1 litro de leche (queda más rico si la leche es fresca y entera, si estáis a dieta, buscad otra receta, esta tiene un premio en aporte calórico)
6 yemas de huevo
300 gr (un paquete de bizcochos)
Ralladura de una naranja
Un palito de canela en rama
1 ramita de vainilla
Mermelada al gusto (mi abuela y yo preferimos la de melocotón)
Unas cucharadas de azúcar ( 3 para las natillas y 5 ó 6 para el caramelo, aunque hay que tener en cuenta si hacéis sólo un bol o si por el contrario hacéis raciones individuales).
El postre tiene una base de natillas así que lo primero es preparar esta crema:
Cocer la leche con la ralladura de naranja y la canela, retirad la nata y la rama de canela y esperad a que se enfríe un poco. Batid las yemas de huevo junto con 3 cucharadas de azúcar. Poned la leche a calentar a fuego bajo y añadid poco a poco las yemas mientras removéis. Removed y removed hasta que espese, es muy importante que la leche no hierva porque si lo hace se os “cortarán” las natillas. Si lleváis un rato, y no conseguís que espese suficiente, le podéis añadir un poco de maicena, para que no salgan grumos lo mejor es retirar un poco de natillas en un vaso añadir una cucharada o dos de maicena, batir bien hasta que no queden grumos e ir añadiendo la mezcla poco a poco a las natillas mientras removéis.
Por cierto, si se os cortan las natillas y os da mucha pena tirarlas hay un pequeño truco para arreglarlas, no quedan igual, pero menos da una piedra. El truco consiste en batir la mezcla en la batidora y añadir maicena tal y como he explicado un poco más arriba hasta que adquiera la consistencia adecuada.
El postre se puede preparar en tarros individuales, lo típico sería presentarlo en cazuelitas de barro con cierta profundidad, pero yo lo hago en una ensaladera, y luego cada cual que se sirva, es menos elegante, pero para hacer grandes cantidades es bastante práctico y si la ensaladera es transparente queda muy bonito.
Ahora hay que echar una capa de natillas cuando aún estén calientes, colocar una capa de bizcocho y sobre ella una capa de mermelada, con cuidado de que no se os hundan mucho los bizcochos, alternad capas hasta que se os acaben las natillas y teniendo en cuenta que la última capa tiene que ser de natilla. Para que quede igual que el que hacía mi abuela, lo ideal es cubrir última capa de natilla con caramelo para ello preparad un poco de caramelo de azúcar calentando azúcar al fuego y rebajándolo después con agua.
¡Buen provecho! Y no tiréis las claras, mezcladlas con más huevos para hacer una tortilla de patatas o haced un merengue.
La Inglaterra de la ardilla y la Inglaterra del conejo
Lo primero que quiero hacer es dar las gracias a Copepodo, por que este post nace inspirado por uno que él escribió sobre las ardillas y los conejos en nuestro terruño, la Iberia peninsular. Lo podéis leer aquí:
Hasta donde yo alcanzo a saber, creo que los ingleses no tienen nada semejante a la frase de Estrabón en la que se dice que antaño una ardilla podía recorrer la península Ibérica de punta a punta sin bajarse de un árbol. Aunque dada la profusión con la que se desarrollan los bosques por estos lares, bien podrían tener algo parecido.
Para que os hagáis una idea aproximada de hasta qué punto esto que digo es verdad, os pongo ahí arriba un mapa de los grandes tipos bioclimáticos de Europa, como podéis observar
, toda Inglaterra tiene el mismo color, lo que quiere decir que comparte clima, vegetación y paisaje. También podéis ver que en la península tenemos dos colores. Uno amarillo, que se corresponde más o menos con nuestros bosques de quercíneas perennes y uno verde brillante, muy parecido al de los Ingleses (no os exaltéis los adoradores de la patria, al final vamos a tener en común con ellos más de los que nos gustaría admitir). Bueno, pues la parte verde, esa que compartimos, corresponde con lo que podríamos llamar, de forma genérica, bosques caducifolios.
Lo importante para las ardillas y sus paseos interminables, es que, a gran escala, Inglaterra es un vergel de bosques de robles, hayas y demás caducifolios. Un ambiente ideal para que estos saltarines animales campen a sus anchas y se recorran, si les viene en gana, el país de lado a lado.
Pero ¿podría una ardilla pasearse por toda Inglaterra, de Norte a Sur y de Este a Oeste in pisar tierra? ¡Qué agotamiento! ¿No?
Mi respuesta inicial, así sin pensar mucho y a pesar del mapa que he puesto más arriba fue que no. No podía dejar de pensar en las montañas, zonas bajas y pantanosas en las que abundan los hierbajos y musgos. Además, uno se da un paseo por aquí y piensa “ni de coña, ¿cómo va a sortear tanta campiña?”. Pero al final, va a resultar que estaba equivocada. En el mapa de evolución de la distribución de los robles caducifolios del género Quercus basado en estudios paleopolínicos. Hace 6000 años los robles caducifolios ya habían colonizado prácticamente todo el territorio y en la punta esa al norte que dejan vacante al parecer eran frecuentes los bosques de coníferas y olmos. Así que, por lo que he podido leer hasta ahora, y si nadie levanta la voz para decir lo contrario, una ardilla camparía a sus anchas a lo largo y ancho del país sin gran necesidad de bajarse a ver cómo nos va la vida a los demás.
Evolución de la recolonización de árboles del género Quercus desde hace 10000 años basado en Peterken 1993.
Pero volviendo al título del post ¿qué papel juegan los conejos en este idílico paisaje? Pues resulta que juegan uno muy importante, porque bosques en Inglaterra, lo que se dice bosques, prácticamente ya no quedan. Sólo el 12% de la superficie conserva masas forestales. Además, en muchos casos son de un tamaño casi irrisorio, el común de los mortales pensaríamos que estamos en un parque periurbano paseando por alguno de estos “bosques”.
¿Y qué hay en vez de bosques? Principalmente prados verdes, y cultivos, un hábitat estupendo para el conejo y nada adecuado para las ardillas. Pero lo más curioso de esta historia está aún por llegar. El conejo (Oryctholagus cuniculus) es una especie originalmente endémica (o más o menos endémica, según los autores) de la península Ibérica. El hecho de que se haya extendido a lo largo y ancho del planeta está íntimamente relacionada con lo ricos que están asados y con lo bien que se reproducen. Tanto es así que hacia mediados del siglo pasado el conejo ya se había convertido en una verdadera plaga en muchos países. Imaginaos hordas de devastadores conejos zampando todo lo que pillan y reproduciéndose sin pudor ni mesura.
Si no os hacéis a la idea de la magnitud del evento le echáis un ojo al lo que dice la Wikipedia:
The effect of rabbits on the ecology of Australia has been devastating since their introduction from Europe in the 18th century. Rabbits are suspected of being the most significant known factor in species loss in Australia. The loss of plant species is unknown at this time. Rabbits often kill young trees in orchards, forests and on properties by ringbarking them.[1]
Conejo con mala gaita, dispuesto a devorar todo lo que encuentra
Ya sé que aún así cuesta imaginar que el bicho sea maligno, con esas tiernas orejas… Pues mirad esta página y quedaos con lo que decían en las Baleares al respecto
http://www.historiacocina.com/historia/articulos/conejo.htm.
Malignos, ¿no lo decía yo?
Y para luchar contra el invasor, el terrible devastador de cosechas, en Australia, decidieron introducir una enfermedad para controlar sus poblaciones.
¡Niños no hagáis esto en casa! y de paso: ¡Gobiernos del Mundo! ¡Tampoco lo hagáis! (en la página que cito más arriba, la de las Baleares, dice que el origen de la plaga fue un granjero francés, pero en todo caso, más allá de quien empezó con todo esto parece que los Australianos también tuvieron su parte en el asunto).
La enfermedad en cuestión se llama mixomatosis y se extendió no sólo por Australia sino también por todo el planeta. Lo ideal sería guardar por lo menos un minuto de silencio por los conejos ibéricos que están muriendo en nuestros días por la hábil decisión de unos gestores en Australia (no es que toda la culpa sea de ellos, nuestra gestión del campo tiene también mucho que ver, pero eso lo dejamos para futuras discusiones).
Pero volvamos a lo que íbamos, con tanta peste y tanta plaga, los pobres conejillos empezaron a desaparecer de muchos lugares, entre ellos Inglaterra. Durante los 60 la población inglesa estuvo a punto desaparecer y ha tardado unos 15 años en recuperar sus efectivos.
Lo curioso de todo esto es lo que ha pasado en estos 15 años. Os voy a poner el ejemplo de Silwood Park, el campus de la Universidad donde trabajé durante mi estancia en Inglaterra. En los sesenta los alrededores del campus estaban formados principalmente por pastos y prados, no es que se cultivase gran cosa, pero los conejos y su ramoneo constante impedían que la vegetación recuperase su antiguo esplendor. Pues resulta que en los 15 años de ausencia de nuestros pequeños amiguitos, las semillas de robles y hayas pudieron desarrollarse hasta alcanzar un tamaño más que considerable, quedando fuera del alcance de los mordisqueos de los conejos. Casi 50 años después el campus está lleno de árboles que tienen aproximadamente la misma edad. Y también está lleno de ardillas, y de conejos que campan a sus anchas en las partes en las que todavía queda césped abierto.
El edificio principal de Silwood Park y parte de sus alrededores
Si habéis leído lo que escribía Copepodo en su entrada sobre las ardillas y los conejos en la península Ibérica, os habrá dado tiempo a daros cuenta de que estamos ante una situación, cuando menos, llamativa. Nosotros tenemos la frase de los bosques y las ardillas, que a ellos les vendría bastante más al pelo, nosotros queremos recuperar los conejos y a ellos los conejos no les dejan recuperarse
Como dice la canción, este mundo loco… loco está este mundo
Buque de guerra, buque homenaje
Anoche se me atragantó la cena mientras veía las noticias. En EEUU presentaban un buque de guerra construido en parte con el acero de las torres gemelas. Así, como ecologista de pro que soy, con tres bolsas de la basura en casa, separando el aceite para no tirarlo por la fregadera etc. me parece estupendo, repito, estupendo, que reciclen las miles de toneladas de acero que rescataron después del atentado del 11S. Ahora, que como ciudadana, lo veo más bien como una metáfora de lo más efectiva que expresa la clase de sociedad en la que nos hemos convertido. Y me lo parece así por dos razones.

En primer lugar, me parece totalmente iluminador, que las cenizas de uno de los centros económicos del planeta se hayan convertido en parte del armamento de un país. Queda claro qué es lo que cimenta las guerras en este planeta. Y yo todavía pensando que era el ansia de paz lo que fomentaba las guerras, pues nada, por si estaba dudando, ayer me enseñaron una metáfora de 208 metros de eslora, una metáfora brutal y gigantesca, un monstruo, a mi humilde parecer.
En segundo lugar, porque sólo a una sociedad con sed de venganza se le ocurre presentar ante las víctimas del atentado un buque de guerra hecho con las cenizas de los muertos. Ya sé, suena fuerte, pero es que lo es. Como símbolo, no tiene desperdicio, es aterrador ver como se utiliza el dolor de las víctimas en este juego. Es casi como decir, vamos a dejar que se apodere de nosotros el miedo irracional, ¡Oh padre estado! ¡Defiéndenos del enemigo! ¡Destruye al enemigo! Construyamos con la memoria de nuestros muertos un arma de guerra que nos defienda del enemigo. O en estilo más de andar por casa ¡Se van a enterar estos de lo que vale un peine!
Lo más triste, posiblemente, es que la única diferencia entre lo que pasa en EEUU y lo que viene pasando en Europa es la hipocresía. Porque estoy segura de que en cualquier país Europeo se hubiesen fabricado 10000 palomas de la paz a colocar por todo el territorio con ese mismo acero. Y aun así, apoyaríamos, como hemos apoyado en otras ocasiones, las actuaciones “de paz” que se nos propongan desde dentro y desde fuera de nuestras fronteras, porque esta situación hay que arreglarla, necesitamos llevar la paz allende los mares, aunque tenga que venir de la mano de buque de guerra, para que el resto del mundo pueda disfrutar de la concordia y el amor que reina en nuestra patria.
British? Museum
La semana pasada, aprovechando que vino Sabino a verme, hice algo que llevaba planeando mucho tiempo. Visitar el British Museum. Después de haber estado en el Kew Garden y en el Natural History Museum, esperaba algo espectacular. Espectacular en el sentido organizativo, espectacular en cuanto a las obras que contiene. Sólo se cumplió el 50% de mis expectativas.Las obras son espectaculares, pero las exposiciones son como las de cualquier otro museo, tenía en mente la cantidad de información en formato asequible del Natural History Museum y en ese sentido el British se queda corto. ¡Ojo! Que no es que esté mal organizado, es que el espíritu es más mostrar lo mucho que tienen que educar y enseñar algo nuevo, como sucede en el de historia natural.
Eso sí, por la cantidad de piezas y por la calidad de las mismas, el museo se merece un 10. En qué otro lugar del mundo se pueden ver juntos en el mismo edificio un montón de piezas del Partenon y la mayor colección de arte Asirio fuera de Iraq. La sensación de que los Ingleses han sido, y son, unos expoliadores profesionales es constante, India, Egipto, China, Grecia, América… Lo único inglés que parece haber por allí son los visitantes. Bueno, es cierto que tienen una importante colección de piezas de la prehistoria europea, incluyendo yacimientos ingleses, pero no es nada comparado con TODO lo demás.
Y entre ese TODO hay algunas partes que me han impresionado mucho.Supongo que debería hablar de las momias egipcias, el Partenón, la Piedra Rosetta y otras obras importantes que de algún modo u otro han marcado la historia de la humanidad. Pero me temo que sólo voy a hablar de las partes del museo más me gustaron, en el sentido banal de la palabra, para lo otro, de todos modos, ya están las guías.
Lo primero que me impactó fue la India. Las piezas sorprenden por la voluptuosidad, por el movimiento que expresan, por las exageradas muecas de los dioses mono y, también, por el contraste con la paz hierática de las representaciones de buda. El yin y el yan a la vista de todos, figuras impúdicas y desvergonzadas, muy hermosas, y al mismo tiempo líneas rectas y calmadas ojos casi cerrados en meditación profunda. En la misma época en la que en los escultores indios trabajaban a destajo en representaciones de lingas, en Europa nos preocupábamos por quemar brujas y desarrollar una vergüenza insana por nuestro propio cuerpo.
De un modo completamente diferente destaca el arte Asirio, entre los tesoros que guarda el museo están dos imponentes estatuas representando leones con cabezas humanas, y numerosas tablillas de una de las bibliotecas más importantes de la época. La escritura cuneiforme cubre casi todos los relieves y tiene algo místico, como si contara sólo secretos. En realidad, para mi decepción, la mayoría de las inscripciones que vimos hablan de cacerías y guerras en las que el rey de nombre impronunciable (Ashrnasirpal II, nada más y nada menos) mata leones y dirige pueblos a la batalla. Pero estoy segura de que ha debido de servir miles de veces como inspiración para la escritura extraterrestre en las películas, yo juraría haber visto cosas parecidas en la tele.

Una de las exposiciones más interesantes, formada por obras cedidas temporalmente al museo, es la de cerámicas Dogu. Figuras de barro, bastante sencillas, arte prehistórico japonés, todo junto.

¿Sabéis cuando decía el cartel que empezo la sociedad agraria en Japón? Pues hace unos 2500 años, como 2500 años después de que la agricultura comenzara a expandirse por Europa. Eso sí, se dieron prisa, en menos de 2000 años la sociedad japonesa se transformó completamente, tanto en la forma de producir sus alimentos como culturalmente. La cuestión es que las figuras expuestas proceden casi todas al periodo entre 2500 y 1500 BP y tienen una fuerza y una expresividad increibles. Creo que lo dijo Ortega y Gasset después de visitar Altamira ¿qué clase de arte es este que nace perfecto? Y le debió de pasar algo parecido a Picasso que dijo “Después de Altamira todo es decadencia” Me pasa siempre con el arte prehistórico, tengo la sensación de que su sencillez es inmejorable.
Retorno a las Islas Lluviosas
Ayer, después de arreglar los últimos detalles, vacunar al perro, hacer una visita del tipo “Las 12 pruebas de Asterix y Obelix” a la administración de nuestra Comunidad Autónoma, a las 17:25 cogí un vuelo que me devuelve a este país, el de las sempiternas lluvias.
El vuelo fue rápido e indoloro, desde mi ventana, o mejor dicho, desde la ventana de mi vecino, se veía la costa francesa, soleada y amable. Una hora y media después empezaron a aparecer las nubes, un mar lechoso, inamovible, inabarcable. Veinticinco minutos para aterrizar, rezaba el piloto del vuelo, y en 25 minutos, empezamos a hundirnos en la espesura para aparecer en Londres, un día cualquiera de septiembre, gris.
Ya estoy aquí, he cambiado los días dorados de Madrid por los grises y verdes, la sequedad austera del campo ibérico, por la fría y fértil amabilidad de los prados ingleses, me pregunto cómo consiguen los londinenses que no les crezcan musgos detrás de las orejas… Yo me rasco bien fuerte todos los días, no sea que sufra transformaciones indeseables, moho en las comisuras, pedir perdón constantemente, hablar de cricket durante la hora del café…
Guardaré los recuerdos de los momentos que pasé en Madrid con cariño, con la esperanza de que me transporten mecida hasta el siguiente viaje.
Os echo de menos, mucho.
Muestreo, muestreo
Aun no había hablado de mi trabajo en el blog, pero como es un tema recurrente en mi vida, este espacio no podía ser menos. Me dedico, a tiempo completo, completísimo, a estudiar musgos que crecen en las cortezas de los árboles, o para estudiosos de la biología, briófitos epífitos. Estoy haciendo la tesis doctoral con una beca de Formación de Profesorado Universitario que me concedió el ministerio de Educación o el de Universidad o como demontres se llame ahora. Para lo que viene a cuento, decir que mi tesis incluye una buena cantidad de trabajo de campo. Esto para muchos de mis amigos, sobre todo, no íntimos, significa que me marcho cual caperucita feliz a pasar unos días al campito y, encima, me pagan. Deben pensar que hay algunos que tenemos, muucha, mucha suerte.
Lo que en realidad hago cuando estoy por ahí, nada tiene que ver con unas vacaciones, normalmente suelo llevar un plan de trabajo muy estricto. En un día tiene que darme tiempo a localizar el bosque que he seleccionado, visitarlo para comprobar como de homogéneo es, elegir los tres puntos de muestreo que estudio en cada bosque, recoger la información que tengo que recoger (datos sobre la cobertura de árboles y matorral en las parcelas, sobre la rugosidad de las cortezas y otras cosillas como una medida que me permita estimar el número de árboles por hectárea), recoger los musgos de 20 árboles y, a poder ser, acercarme al siguiente bosque. Todo esto me lleva de dos a tres horas por parcela en el mejor de los casos. De 6 a 9 horas por bosque, que no está mal. Muchas veces, los bosques tienen la gracia de estar muy matorralizados, así que, pasear por ellos es como intentar atravesar una densa maraña de pinchos de distintos grosores y durezas. O la pendiente es muy pronunciada y entonces moverse por la parcela es muy cansado. Además, estos días ha hecho un calor del infierno, a las dos del mediodía, la mayoría de las veces todavía seguíamos muestreando, hemos sudado la gota gorda, lo que se dice.
Pero claro, no todo son sufrimientos y penurias, estar en el campo es cansado, pero da muchas satisfacciones. En la primera tanda, me levanté todos los días a las 6.30 de la mañana y pude observar un montón de pajaritos con una luz preciosa, tengo imágenes en la cabeza que va a ser difícil borrar. Lo más destacado un Chotacabras gris que me encontré en un bosque muy cerca de Burgos, 5 minutos mirándonos fijamente. Intenté sacarle una foto, pero mis habilidades con la cámara están sin pulir y me salió un borrón precioso. Para ver un Chotracabras decente, lo mejor es acudir a google, mi foto, la pobre no da más de sí.
Además, he tenido la oportunidad de visitar lugares relativamente desconocidos y sorprendentemente hermosos, si tuviera que destacar un sitio, destacaría Revilla de Pomar y su quejigar. Pongo un par de fotos que saqué mientras estuve por allí, lo más sorprendente no es el bosque en sí, ni la convivencia en el mismo sitio de especies tan dispares como encinas, quejigos y hayas, lo más sorprendente es el entorno. Cuando te acercas por la carretera, lo único que ves son mesetas y valles amplios cultivados y resecos, tostados al calor de un sol de justicia. Nada, nada te hace sospechar que arrinconado en un valle te puedes encontrar semejante vergel. Hay una pequeña cabaña junto a una fuente que por un precio muy módico se puede alquilar, es austera hasta decir basta, no tiene baño, ni camas, pero te permite pasar la noche a resguardo en un lugar privilegiado.
Vistas desde lo alto de un páramo en Castrillo de Duero. Valladolid.
Tampoco puedo olvidarme de los melojares del Norte de León, de la zona de Riaño y de los cortados calizos de Santa Lucía, poco a poco voy llenando mi maleta con recuerdos de un montón de sitios, lugares a los que me gustaría volver con más tiempo, a probar sus quesos a conocer a sus gentes y ¿Por qué no? a tomar sus vinos y licores.
Estas y otras experiencias son las que hacen que al final del viaje uno tenga la sensación de que ha merecido la pena, a pesar del calor, los arañazos, el cansancio y las 12 horas mínimo que se tira uno trabajando cada día.
Vistas desde lo alto del páramo Castrillo de Duero
Atardecer desde el mirador de la Cuevalagua en Revilla de Pomar
Vacaciones o algo así
El blog ha sufrido de un intenso parón este último mes por una trastada del demonio de la informática (se me ha escachado el portátil). Ahora que he conseguido arreglarlo, me temo que me voy unos días por ahí. Me gustaría decir que de vacaciones, pero, en realidad, me voy de muestreo, os prometo contaros de que va el rollo a la vuelta. Así, como aperitivo, principalmente voy a recoger muestras de plantas al campo, no os imaginéis escenas bucólicas en las que paseo alegremente por ahí recogiendo tomillo y lavanda que no va por ahí. Y a los que os preocupáis por mi salud, sí, ya sé que es agosto y hace un calor de muerte, pero ¡Qué le vamos a hacer! Deseadme suerte. Estaré de vuelta en un periquete.
Música que me gusta
Vi la película el otro día, me gusto muchísimo, además, no puedo dejar de escuchar esta canción, tiene algo de hipnótico, o de adictivo.
Intentando conocer Londres
Londres es una ciudad enorme. Esa mezcla de turistas, ingleses, sudamericanos, negros de todos los colores, chinos, indios. Siempre me sorprende que toda esa gente pueda vivir en el mismo sitio, ya dije la otra vez que soy un poco de pueblo y las ciudades grandes me parecen milagros de la convivencia humana.
Hace unas semanas estuvimos haciendo turismo por la gran urbe, cámara en mano, como turistas normales y corrientes, hicimos los recorridos que hace todo el mundo. Visitamos the el Parlamento y no pude dejar de acordarme de “V de Vendetta“, primero cómic y después película. No sé si habéis visto la película, o habéis leído el comic (ambos muy recomendables), en cualquier caso, para lo que viene al cuento lo único que necesitáis saber es que el 5 de noviembre de 1605 Guy Fawkes fue sorprendido cuando intentaba volar el edificio con varias docenas de barriles de explosivos. Cuando lo detuvieron, confesó que quería volar el Parlamento para acabar con las persecuciones religiosas a las que se veían sometidos los católicos.
En aquella época ya era ilegal torturar a los detenidos, pero en casos excepcionales se podía conseguir un permiso especial del rey, no les debió costar mucho conseguirlo, teniendo en cuenta que Fawkes pensaba atentar contra la vida de Su Majestad (James I of Enlgand). Tras tres días de torturas confesó los nombres de sus colaboradores. El 31 de enero de 1606 fue ahorcado y descuartizado para escarnio público.
Tal y como se emplea este hecho en la película (si este tipo de casos no se dieran en nuestros días, no sería tan acertado), destruir el Parlamento se convierte en un símbolo en contra del abuso de poder y la opresión del estado. A mí, como metáfora, intentar volar por los aires “The Houses of Parliament” me parece una gran cosa. Pero mientras estaba allí, no podía dejar de pensar en el desperdicio arquitectónico que sería derribar algo tan hermoso. Si venís a Londres tenéis que visitarlo, a pesar del bullicio, de los miles de turistas que como nosotras rodeaban el edificio, de la gente intentando sacar una foto… A pesar de todo eso, es un edificio impresionante. Se puede visitar por dentro, pero hay que hablar con la embajada o algo así, ya veremos si me animo.















