Buque de guerra, buque homenaje
Anoche se me atragantó la cena mientras veía las noticias. En EEUU presentaban un buque de guerra construido en parte con el acero de las torres gemelas. Así, como ecologista de pro que soy, con tres bolsas de la basura en casa, separando el aceite para no tirarlo por la fregadera etc. me parece estupendo, repito, estupendo, que reciclen las miles de toneladas de acero que rescataron después del atentado del 11S. Ahora, que como ciudadana, lo veo más bien como una metáfora de lo más efectiva que expresa la clase de sociedad en la que nos hemos convertido. Y me lo parece así por dos razones.

En primer lugar, me parece totalmente iluminador, que las cenizas de uno de los centros económicos del planeta se hayan convertido en parte del armamento de un país. Queda claro qué es lo que cimenta las guerras en este planeta. Y yo todavía pensando que era el ansia de paz lo que fomentaba las guerras, pues nada, por si estaba dudando, ayer me enseñaron una metáfora de 208 metros de eslora, una metáfora brutal y gigantesca, un monstruo, a mi humilde parecer.
En segundo lugar, porque sólo a una sociedad con sed de venganza se le ocurre presentar ante las víctimas del atentado un buque de guerra hecho con las cenizas de los muertos. Ya sé, suena fuerte, pero es que lo es. Como símbolo, no tiene desperdicio, es aterrador ver como se utiliza el dolor de las víctimas en este juego. Es casi como decir, vamos a dejar que se apodere de nosotros el miedo irracional, ¡Oh padre estado! ¡Defiéndenos del enemigo! ¡Destruye al enemigo! Construyamos con la memoria de nuestros muertos un arma de guerra que nos defienda del enemigo. O en estilo más de andar por casa ¡Se van a enterar estos de lo que vale un peine!
Lo más triste, posiblemente, es que la única diferencia entre lo que pasa en EEUU y lo que viene pasando en Europa es la hipocresía. Porque estoy segura de que en cualquier país Europeo se hubiesen fabricado 10000 palomas de la paz a colocar por todo el territorio con ese mismo acero. Y aun así, apoyaríamos, como hemos apoyado en otras ocasiones, las actuaciones “de paz” que se nos propongan desde dentro y desde fuera de nuestras fronteras, porque está situación hay que arreglarla, necesitamos llevar la paz allende los mares, aunque tenga que venir de la mano de buque de guerra, para que el resto del mundo pueda disfrutar de la concordia y el amor que reina en nuestra patria.
British? Museum
La semana pasada, aprovechando que vino Sabino a verme, hice algo que llevaba planeando mucho tiempo. Visitar el British Museum. Después de haber estado en el Kew Garden y en el Natural History Museum, esperaba algo espectacular. Espectacular en el sentido organizativo, espectacular en cuanto a las obras que contiene. Sólo se cumplió el 50% de mis expectativas.Las obras son espectaculares, pero las exposiciones son como las de cualquier otro museo, tenía en mente la cantidad de información en formato asequible del Natural History Museum y en ese sentido el British se queda corto. ¡Ojo! Que no es que esté mal organizado, es que el espíritu es más mostrar lo mucho que tienen que educar y enseñar algo nuevo, como sucede en el de historia natural.
Eso sí, por la cantidad de piezas y por la calidad de las mismas, el museo se merece un 10. En qué otro lugar del mundo se pueden ver juntos en el mismo edificio un montón de piezas del Partenon y la mayor colección de arte Asirio fuera de Iraq. La sensación de que los Ingleses han sido, y son, unos expoliadores profesionales es constante, India, Egipto, China, Grecia, América… Lo único inglés que parece haber por allí son los visitantes. Bueno, es cierto que tienen una importante colección de piezas de la prehistoria europea, incluyendo yacimientos ingleses, pero no es nada comparado con TODO lo demás.
Y entre ese TODO hay algunas partes que me han impresionado mucho.Supongo que debería hablar de las momias egipcias, el Partenón, la Piedra Rosetta y otras obras importantes que de algún modo u otro han marcado la historia de la humanidad. Pero me temo que sólo voy a hablar de las partes del museo más me gustaron, en el sentido banal de la palabra, para lo otro, de todos modos, ya están las guías.
Lo primero que me impactó fue la India. Las piezas sorprenden por la voluptuosidad, por el movimiento que expresan, por las exageradas muecas de los dioses mono y, también, por el contraste con la paz hierática de las representaciones de buda. El yin y el yan a la vista de todos, figuras impúdicas y desvergonzadas, muy hermosas, y al mismo tiempo líneas rectas y calmadas ojos casi cerrados en meditación profunda. En la misma época en la que en los escultores indios trabajaban a destajo en representaciones de lingas, en Europa nos preocupábamos por quemar brujas y desarrollar una vergüenza insana por nuestro propio cuerpo.
De un modo completamente diferente destaca el arte Asirio, entre los tesoros que guarda el museo están dos imponentes estatuas representando leones con cabezas humanas, y numerosas tablillas de una de las bibliotecas más importantes de la época. La escritura cuneiforme cubre casi todos los relieves y tiene algo místico, como si contara sólo secretos. En realidad, para mi decepción, la mayoría de las inscripciones que vimos hablan de cacerías y guerras en las que el rey de nombre impronunciable (Ashrnasirpal II, nada más y nada menos) mata leones y dirige pueblos a la batalla. Pero estoy segura de que ha debido de servir miles de veces como inspiración para la escritura extraterrestre en las películas, yo juraría haber visto cosas parecidas en la tele.

Una de las exposiciones más interesantes, formada por obras cedidas temporalmente al museo, es la de cerámicas Dogu. Figuras de barro, bastante sencillas, arte prehistórico japonés, todo junto.

¿Sabéis cuando decía el cartel que empezo la sociedad agraria en Japón? Pues hace unos 2500 años, como 2500 años después de que la agricultura comenzara a expandirse por Europa. Eso sí, se dieron prisa, en menos de 2000 años la sociedad japonesa se transformó completamente, tanto en la forma de producir sus alimentos como culturalmente. La cuestión es que las figuras expuestas proceden casi todas al periodo entre 2500 y 1500 BP y tienen una fuerza y una expresividad increibles. Creo que lo dijo Ortega y Gasset después de visitar Altamira ¿qué clase de arte es este que nace perfecto? Y le debió de pasar algo parecido a Picasso que dijo “Después de Altamira todo es decadencia” Me pasa siempre con el arte prehistórico, tengo la sensación de que su sencillez es inmejorable.
Retorno a las Islas Lluviosas
Ayer, después de arreglar los últimos detalles, vacunar al perro, hacer una visita del tipo “Las 12 pruebas de Asterix y Obelix” a la administración de nuestra Comunidad Autónoma, a las 17:25 cogí un vuelo que me devuelve a este país, el de las sempiternas lluvias.
El vuelo fue rápido e indoloro, desde mi ventana, o mejor dicho, desde la ventana de mi vecino, se veía la costa francesa, soleada y amable. Una hora y media después empezaron a aparecer las nubes, un mar lechoso, inamovible, inabarcable. Veinticinco minutos para aterrizar, rezaba el piloto del vuelo, y en 25 minutos, empezamos a hundirnos en la espesura para aparecer en Londres, un día cualquiera de septiembre, gris.
Ya estoy aquí, he cambiado los días dorados de Madrid por los grises y verdes, la sequedad austera del campo ibérico, por la fría y fértil amabilidad de los prados ingleses, me pregunto cómo consiguen los londinenses que no les crezcan musgos detrás de las orejas… Yo me rasco bien fuerte todos los días, no sea que sufra transformaciones indeseables, moho en las comisuras, pedir perdón constantemente, hablar de cricket durante la hora del café…
Guardaré los recuerdos de los momentos que pasé en Madrid con cariño, con la esperanza de que me transporten mecida hasta el siguiente viaje.
Os echo de menos, mucho.
Muestreo, muestreo
Aun no había hablado de mi trabajo en el blog, pero como es un tema recurrente en mi vida, este espacio no podía ser menos. Me dedico, a tiempo completo, completísimo, a estudiar musgos que crecen en las cortezas de los árboles, o para estudiosos de la biología, briófitos epífitos. Estoy haciendo la tesis doctoral con una beca de Formación de Profesorado Universitario que me concedió el ministerio de Educación o el de Universidad o como demontres se llame ahora. Para lo que viene a cuento, decir que mi tesis incluye una buena cantidad de trabajo de campo. Esto para muchos de mis amigos, sobre todo, no íntimos, significa que me marcho cual caperucita feliz a pasar unos días al campito y, encima, me pagan. Deben pensar que hay algunos que tenemos, muucha, mucha suerte.
Lo que en realidad hago cuando estoy por ahí, nada tiene que ver con unas vacaciones, normalmente suelo llevar un plan de trabajo muy estricto. En un día tiene que darme tiempo a localizar el bosque que he seleccionado, visitarlo para comprobar como de homogéneo es, elegir los tres puntos de muestreo que estudio en cada bosque, recoger la información que tengo que recoger (datos sobre la cobertura de árboles y matorral en las parcelas, sobre la rugosidad de las cortezas y otras cosillas como una medida que me permita estimar el número de árboles por hectárea), recoger los musgos de 20 árboles y, a poder ser, acercarme al siguiente bosque. Todo esto me lleva de dos a tres horas por parcela en el mejor de los casos. De 6 a 9 horas por bosque, que no está mal. Muchas veces, los bosques tienen la gracia de estar muy matorralizados, así que, pasear por ellos es como intentar atravesar una densa maraña de pinchos de distintos grosores y durezas. O la pendiente es muy pronunciada y entonces moverse por la parcela es muy cansado. Además, estos días ha hecho un calor del infierno, a las dos del mediodía, la mayoría de las veces todavía seguíamos muestreando, hemos sudado la gota gorda, lo que se dice.
Pero claro, no todo son sufrimientos y penurias, estar en el campo es cansado, pero da muchas satisfacciones. En la primera tanda, me levanté todos los días a las 6.30 de la mañana y pude observar un montón de pajaritos con una luz preciosa, tengo imágenes en la cabeza que va a ser difícil borrar. Lo más destacado un Chotacabras gris que me encontré en un bosque muy cerca de Burgos, 5 minutos mirándonos fijamente. Intenté sacarle una foto, pero mis habilidades con la cámara están sin pulir y me salió un borrón precioso. Para ver un Chotracabras decente, lo mejor es acudir a google, mi foto, la pobre no da más de sí.
Además, he tenido la oportunidad de visitar lugares relativamente desconocidos y sorprendentemente hermosos, si tuviera que destacar un sitio, destacaría Revilla de Pomar y su quejigar. Pongo un par de fotos que saqué mientras estuve por allí, lo más sorprendente no es el bosque en sí, ni la convivencia en el mismo sitio de especies tan dispares como encinas, quejigos y hayas, lo más sorprendente es el entorno. Cuando te acercas por la carretera, lo único que ves son mesetas y valles amplios cultivados y resecos, tostados al calor de un sol de justicia. Nada, nada te hace sospechar que arrinconado en un valle te puedes encontrar semejante vergel. Hay una pequeña cabaña junto a una fuente que por un precio muy módico se puede alquilar, es austera hasta decir basta, no tiene baño, ni camas, pero te permite pasar la noche a resguardo en un lugar privilegiado.
Vistas desde lo alto de un páramo en Castrillo de Duero. Valladolid.
Tampoco puedo olvidarme de los melojares del Norte de León, de la zona de Riaño y de los cortados calizos de Santa Lucía, poco a poco voy llenando mi maleta con recuerdos de un montón de sitios, lugares a los que me gustaría volver con más tiempo, a probar sus quesos a conocer a sus gentes y ¿Por qué no? a tomar sus vinos y licores.
Estas y otras experiencias son las que hacen que al final del viaje uno tenga la sensación de que ha merecido la pena, a pesar del calor, los arañazos, el cansancio y las 12 horas mínimo que se tira uno trabajando cada día.
Vistas desde lo alto del páramo Castrillo de Duero
Atardecer desde el mirador de la Cuevalagua en Revilla de Pomar
Vacaciones o algo así
El blog ha sufrido de un intenso parón este último mes por una trastada del demonio de la informática (se me ha escachado el portátil). Ahora que he conseguido arreglarlo, me temo que me voy unos días por ahí. Me gustaría decir que de vacaciones, pero, en realidad, me voy de muestreo, os prometo contaros de que va el rollo a la vuelta. Así, como aperitivo, principalmente voy a recoger muestras de plantas al campo, no os imaginéis escenas bucólicas en las que paseo alegremente por ahí recogiendo tomillo y lavanda que no va por ahí. Y a los que os preocupáis por mi salud, sí, ya sé que es agosto y hace un calor de muerte, pero ¡Qué le vamos a hacer! Deseadme suerte. Estaré de vuelta en un periquete.
Música que me gusta
Vi la película el otro día, me gusto muchísimo, además, no puedo dejar de escuchar esta canción, tiene algo de hipnótico, o de adictivo.
Intentando conocer Londres
Londres es una ciudad enorme. Esa mezcla de turistas, ingleses, sudamericanos, negros de todos los colores, chinos, indios. Siempre me sorprende que toda esa gente pueda vivir en el mismo sitio, ya dije la otra vez que soy un poco de pueblo y las ciudades grandes me parecen milagros de la convivencia humana.
Hace unas semanas estuvimos haciendo turismo por la gran urbe, cámara en mano, como turistas normales y corrientes, hicimos los recorridos que hace todo el mundo. Visitamos the el Parlamento y no pude dejar de acordarme de “V de Vendetta“, primero cómic y después película. No sé si habéis visto la película, o habéis leído el comic (ambos muy recomendables), en cualquier caso, para lo que viene al cuento lo único que necesitáis saber es que el 5 de noviembre de 1605 Guy Fawkes fue sorprendido cuando intentaba volar el edificio con varias docenas de barriles de explosivos. Cuando lo detuvieron, confesó que quería volar el Parlamento para acabar con las persecuciones religiosas a las que se veían sometidos los católicos.
En aquella época ya era ilegal torturar a los detenidos, pero en casos excepcionales se podía conseguir un permiso especial del rey, no les debió costar mucho conseguirlo, teniendo en cuenta que Fawkes pensaba atentar contra la vida de Su Majestad (James I of Enlgand). Tras tres días de torturas confesó los nombres de sus colaboradores. El 31 de enero de 1606 fue ahorcado y descuartizado para escarnio público.
Tal y como se emplea este hecho en la película (si este tipo de casos no se dieran en nuestros días, no sería tan acertado), destruir el Parlamento se convierte en un símbolo en contra del abuso de poder y la opresión del estado. A mí, como metáfora, intentar volar por los aires “The Houses of Parliament” me parece una gran cosa. Pero mientras estaba allí, no podía dejar de pensar en el desperdicio arquitectónico que sería derribar algo tan hermoso. Si venís a Londres tenéis que visitarlo, a pesar del bullicio, de los miles de turistas que como nosotras rodeaban el edificio, de la gente intentando sacar una foto… A pesar de todo eso, es un edificio impresionante. Se puede visitar por dentro, pero hay que hablar con la embajada o algo así, ya veremos si me animo.
Corto de la semana, tercer intento
Hola otra vez,
esta semana estoy muy contenta porque me he encontrado con un corto que me ha gustado bastante. Ciencia ficción y una narrativa original, lo tiene todo este corto.
De visita por Oxford
Ayer hice una fugaz visita por Oxford, llegué a las seis, esto para los ingleses viene a ser tardísimo. Consecuencias: no pude entrar a ningún College, ni subirme a la torre de St Mary the Virgin (siglo 13, mirad qué bonita). Cuidado que en muchos sitios la llaman the University Church of St Mary the Virgin, para que no se nos olvide que los primeros en fundar la Universidad fueron ellos.
Lo que tiene tener una buena guía y una bici es que da tiempo a ver (por fuera, de verdad que me dio pena) un montón de cosas. Voy a destacar sólo tres para no aburriros. El puente de los suspiros (Bridge of Sighs): aunque se dice que fue construido a imagen y semejanza del puente de los suspiros de Venecia en realidad jamás hubo intención alguna de que se pareciesen, de hecho, al parecer es más parecido al Rialto Bridge, también en Venecia.
Hay un montón de historias en torno al puente, se dice que hicieron un estudio de salud en los College de Oxford y les salió que los de Hetford (es donde está el puente) estaban gordos, pero que muy gordos. Así que el College decidió cerrar el puente para obligar a los estudiantes a hacer más ejercicio (manda carallo). También se dice que se le llama puente de los suspiros porque separa las zona de los buenos estudiantes de la zona en la que castigaban a los malos, malisimos. Una pena, la foto no le hace justicia.
Os iba a hablar ahora de Broad Street, pero me da la sensación de que me estoy enrollando un poco, si pincháis aquí podéis comprobar vosotros mismos que es un sitio con muuuucha solera. Bueno, en realidad sí que quiero destacar una cosilla, los bustos que véis en la plaza (si no habéis pinchado allí, animaos y pinchad aquí), los han destruidos y los han reconstruido, los han limpiado y los han vuelto a poner, han tenido muchos nombres, filosofos, apostoles… pero el que permanece es uno que debemos a Max Beerbohm que los llamo así en este fragmento de su libro Zuleika Dobson:
“Here in Oxford, exposed eternally and inexorably to wind and frost, to the four winds that lash them and the rains that wear them away, they are expiating, in effigy, the abominations of their pride and cruelty and lust. Who were lechers, they are without bodies; who were tyrants, they are crowned never but with crowns of snow; who made themselves even with the gods, they are by American visitors frequently mistaken for the Twelve Apostles.”
Lo de la derecha son unas gárgolas que hay en la plaza y que no tienen desperdicio, no voy a contar nada porque se comentan solas.
Lo último que quiero destacar de Oxford es la rivera del Támesis, qué típica estampa, la de la gente haciendo traineras, qué lugar tan tranquilo para disfrutar con el sol calentandonos el cogote y una agradable charla. La verdad es que ayer pasé una tarde estupenda. Si sentís una envidia insana, os cogéis los bártulos y os plantáis aquí, que merece la pena.
El corto de la semana: segundo intento
Hola de nuevo,
los cortos de la semana pasada no me gustaron mucho, o más bien, no me gustaron nada. Pero esta semana he visto uno que me ha hecho gracia, os lo pego aquí. A pesar del título no se ven tetas ni culos, una pena ¿no? aun así tiene su aquel.
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